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septiembre 04, 2014

A propósito de la ausencia

Precisamente ayer, no sé cómo, llegué a ese olvidado HD-B, el blog colectivo en el que me invitaron a participar alguna vez hace ya varios años y que por lo visto terminó sin más ni más, el caso es que se me ocurrió expropiar las 3 colaboraciones que publiqué por aquellos lares y pues de eso se trata esto, porque, como saben, igual este blog que nacio muerto sigue como siempre, vaya, la entrada anterior a esta, data de 2010... diablos! como pasan los años, en fin, lean (Si es que hay alguien haciendolo) si en su momento no lo hicieron (Si quieren ignorar el segundo está bien, esta hecho con las patas, los otros dos, me gustan y mucho, ya deciden):


La carta

Abrí la caja y ahí estaba, en el mismo lugar de siempre, con las mismas palabras:

Hola… inicio esto sin saber cómo escribir lo que quiero decirte, ¿decir que te amo? No estaría mal, si eso sintiera, es, algo diferente, no sé si es que me apena decirlo o es que no quiero que lo sepas… no, lo sé, pero quisiera decirte que te recuerdo todos los días por los momentos lindos que pasamos juntos, sin embargo, eso sería mentir, porque no hubo días lindos… lo que quiero decir, sin más, es que te recuerdo mucho más por esa noche, ¿la recuerdas?
Esa en la que platicamos de nosotros, de nuestras vidas y luego, una cosa llevo a la otra, tú con tus dudas, yo con mis ganas de tenerte . . . esa única noche que mandaste todo al carajo… esa noche que estuvimos juntos, en la misma cama, tocando y disfrutando nuestros cuerpos desnudos y nuestras emociones, sintiendo nuestro sudor mezclarse al compás de los besos y las caricias… si cierro los ojos por un momento, aun puedo sentir como me penetras lentamente y como vibras dentro de mí . . .  aún puedo recordar ese momento en que besas mis labios apasionadamente al tiempo que con la lengua humedezco los de mi boca…
Te extraño por esa noche que mi cama se convirtió en un templo de placer, quiero verte desnudo nuevamente, mirándome un poco extrañado, contemplando mis piernas abiertas y mi vagina húmeda que te invitaban a penetrarme, quiero volver a sentir tus besos por todo mi cuerpo sin dejar centímetro de mi piel sin tocar, aquella sensación al momento de jugar contigo y poner entre mis manos tu pene, después llevarlo a mis labios, quiero volver a jugar con el dentro de mi boca, quiero sentirlo con mi lengua nuevamente y apretar con mis manos mientras tu cara me dice que lo disfrutas, quiero abrazarte con mis piernas mientras con el ritmo de la penetración, me llevas al lugar donde la conciencia se pierde, quiero nuevamente lograr el éxtasis juntos, quiero hacer contigo lo que con otra no haces, lo que no puedes hacer con quien hoy comparte tu cama, todavía quiero sentirte cuando terminas dentro de mí, quiero ver esos ojos que me dicen que te gusta y que quieres más de mí, aún recuerdo tu aroma mezclado con el sudor de la habitación…
Sé que lo recuerdas tanto como yo, sé que no lo olvidas y me atrevería incluso a asegurar que sueñas con esa noche, contigo ha sido la mejor noche de sexo y pasión que he vivido en toda mi vida, lo sé, no debo gritarlo a los cuatro vientos… por eso te escribo esta carta, esta breve carta… breve, porque en pocas palabras expreso todo lo que aun quiero y siento contigo… espero que tú quieras volver a sentir lo mismo alguna vez y podamos repetir esa noche…
Te deseo siempre y tuya el día que te decidas.
Angélica.

He leído esta carta, sin exagerar, poco más de 100 veces desde que me la entrego, la última vez que nos vimos, hace ya casi un año, al leerla, recuerdo todo lo que me dice, lo que ella siente, sus besos, sus caricias y su mirada, sin embargo, la guardo bajo llave, no por que quiera guardar en secreto lo que paso esa noche, no, creo que es más bien porque no quiero que mi esposo sepa que ella me disfrutó más en una noche que él en todos estos años.
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El descanso

A dos cuadras de distancia puedo imaginar cómo se luce, llego a su puerta y me está esperando, con una bata encima, me invita a pasar y algo de tomar, algo fuerte para el momento, nos sentamos juntos, sin decir mucho, cuando la formalidad se termina, la beso suavemente y paso mi mano por su cabello húmedo, es fácil adivinar que recién salió de la ducha, huele a perfume, al de todos los días, nos besamos ahora intensamente, como si fuera la primera vez en años, ella sonríe, con esa mirada un poco maliciosa descubro que me invita a desnudarla, como si no lo hubiera hecho ya con el pensamiento.
La bata descubre inmediatamente todo su cuerpo, la miro con algo de asombro, vuelvo a besarla, acaricio esos senos que me invitan a besarlos, su cuello me llama y con mi lengua la hago estremecer por un momento, cierra los ojos y recorro su cuerpo, beso sus labios e inmediatamente me arrastra a su boca, con un movimiento desprende mi camisa y luego termino de sacarme el pantalón, los zapatos quedaron en algún lugar hace rato, siento su calor debajo entre el sillón y mi cuerpo, nos incorporamos y ella busca mi pene, lo lleva a su boca, ansiosa de tenerlo cerca, lentamente lo acaricia con la lengua, luego parece que quiere devorarlo, cierro los ojos y espero que ella termine de hacerlo, se levanta y me mira, se sienta en mis piernas y me besa, juego con sus labios y con su cuello, al oído me susurra: hazlo . . . no puedo negarme a ello, la acerco más a mí y lentamente voy penetrándola mientras ella lo disfruta, con ritmo lento sobre mis piernas, ella tiene el control del momento, con sus ojos me dice que lo disfruta, yo también, no voy a negarlo, me gusta el vaivén de sus senos, cada vez más rápido y cuando la siento terminar sonríe y grita, ahora me toca a mí con un movimiento cambiamos, ahora lentamente empiezo y veo que aún sigue disfrutando, ella no ha terminado, un poco más rápido y me abraza con sus piernas, quiere más . . . puedo sentir su orgasmo, quiero alcanzarla y cada vez más rápido, termino, ella lo sabe y me sonríe, poco a poco mi pene se duerme y ella solo lo acaricia . . . sentados en el sofá, los dos no decimos nada, solo estamos ahí . . . minutos después me pregunta:
-         ¿A qué hora debes regresar?
-         Pronto, en unos 20 minutos.
-         Esta bien. . .  lo disfrute mucho, veo que tú también. . . a partir del Lunes te daré una hora extra de descanso, así podremos hacerlo mejor. . .
-         Está bien Lic. Usted es la jefa.

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El Final

En el estacionamiento subterráneo de un edificio corporativo, dentro de un auto color negro y placas ausentes, nuestra pareja en cuestión mira los minutos pasar frente  a sus ojos o frente a su ventanilla, no dice nada solo observa, quizás reflexionan, quizás piensan, quizás . . . algo, no sabría decir, ellos son completamente independientes de pensamiento, yo solo escribo lo que sucede hoy . . . ella, pelirroja y un tanto desarreglada, su voz aguda se deja escuchar a veces, vista desde su perfil, recuerda mucho a Honey Bunny . . .
Dialogan entre ellos, al parecer discuten, él parece sofocado y a veces susurra para sí mismo, algo ininteligible, su aspecto le da cierto parecido a Mr. Pink, enciende un cigarro, lentamente exhala y la nube de humo se dispersa por todo el auto, ella no dice nada, hace varios minutos que solo mira al frente, sin embargo, no hay mucho que ver, más que una pared de color gris, al parecer detrás de ella hay una escalera, o un elevador, es difícil decirlo, ya que es irrelevante . . . una camioneta pasa por el lugar, va de salida, la conduce un hombre de unos 48 años, algo canoso, voltea hacia al auto negro al pasar, quiere reconocer a sus ocupantes, pero al no poder hacerlo en los 3 segundos que tarda en pasar sigue su camino sin pensar mucho en ello.
Un poco más de cerca y se puede escuchar algo más:
-         Esto está mal, pero es necesario
-         Lo sé, si no lo fuera, no estuviéramos aquí, ¿no crees?
Ella no contesta nada, solo asiente, cierra los ojos por unos segundos, luego mira nuevamente al frente, él termina su cigarro, arroja la colilla por la ventana, a sus lados no hay autos ocupando lugares, más allá de 3 espacios hay un auto lujoso, parece un Mercedes Benz, aunque también podría ser un BMW, un momento, alguien viene. . .
Empujando un carrito aparece un hombre de la limpieza, mira a su alrededor, ve el auto negro y a sus ocupantes durante 5 segundos, pero no le interesa, se percata de la colilla recién arrojada y con escoba y recogedor en mano se apura a recogerla, luego, sigue empujando su carrito verde, silba, al parecer su trabajo lo hace feliz, o lo hace para animar su alma . . . sin embargo a los ocupantes del auto no les molesta en gran forma la presencia fugaz de tal personaje, siguen mirando al frente, el con su brazo en el volante hace el gesto de mirar hacia arriba, pero, no hay nada que ver más que el techo, mira su reloj y dice que ya es hora, voltea para ver a su acompañante y con una mirada y tono de voz diferente le dice:
-         Bueno, ya estamos aquí, sin poder dar marcha atrás . . . es muy . . . – Carraspea- Eh . . . bueno, algo que siempre, pero, nunca, lo siento, estoy nervioso . . . – Se miran, toma aire y continua -  Bueno, quiero que sepas, que desde que nos conocimos en la escuela, sé que te amo, más que a nadie en el mundo . . .
Ella solo lo observa, por un momento parece que estallará en llanto, pero se contiene, no del todo porque una lágrima se escurre por su mejilla, lleva su mano a la boca:
-         Siempre lo supe, pero tú nunca me lo dijiste, nunca ¿por qué ahora?
-         Bueno, ya sabes lo que dicen: Más vale tarde. . .
-         Que nunca –Completa ella – sí, lo sé. . . yo también te amo, desde siempre.
El solo ríe entre labios y asiente. . . su rostro cambia, parece enojado, o triste, a esta distancia es difícil saberlo
-         ¿Estás listo?
-         No, ¿y tú?
-         Tampoco.
-         Entonces, ahora es el momento.
Se acercan, ella llora en silencio, se besan, el lleva su mano izquierda a lo que parece un. . . sí, es un celular, oprime unos botones. . .

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Horas después, aparece la noticia en las pantallas de Televisión.
La mañana de este jueves el edificio de oficinas ubicado en el distrito de negocios de la ciudad, propiedad de Winnfield Inc. ha sido destruido en medio de una poderosa explosión originada en el interior de su propio estacionamiento subterráneo, los responsables de la explosión son dos personas despedidas hace unas semanas de la empresa, acusados de fraude, así lo demuestran los videos de las cámaras de seguridad del edificio, videos que están grabados en las computadoras centrales del CSC, en ellos se puede ver paso a paso lo que esta pareja hace en los minutos antes de provocar la poderosa explosión, incluso se pueden oír fragmentos de su última conversación, sin embargo en ellos no delatan nada de sus planes, al menos así lo han informado las autoridades, quienes hasta el momento no han dado a conocer el audio, solo el video.
Según los expertos, la explosión que causo la destrucción total del edificio al parecer es producto de unos 80 Kg de C4 que se encontraban en la cajuela del auto y que fueron detonados por medio de un teléfono celular, esto último se puede apreciar claramente en el video, es lo último que puede verse de ellos.
Cabe destacar que la explosión causó un fuerte estremecimiento en toda el área, donde aún se están evaluando los daños en edificios cercanos al destruido inmueble.
Los equipos de seguridad y rescate aun trabajan en la búsqueda de sobrevivientes al derrumbe, ya que al momento de la explosión, desafortunadamente en el edificio destruido se encontraban alrededor de 350 personas, hasta el momento sin éxito.

Seguiremos informando en cuanto se genere más información.




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